Nos encontramos en un momento crítico, amigos. Uno de los carriles de incorporación de la autopista de Inca hacia la Via de Cintura ha dejado de funcionar y, al parecer, no volverá a estar operativo hasta nuevo aviso. ¿Cómo es posible que este tipo de situaciones nos pillen siempre por sorpresa?
Afrontando el caos del tráfico
Y mientras tanto, ¿quiénes son los que realmente sufren? Todos nosotros, los que intentamos desplazarnos a diario. La falta de planificación y las decisiones cuestionables nos llevan a un callejón sin salida. Este no es solo un problema de infraestructura; es una falta de respeto hacia la comunidad. La frustración crece entre conductores que ven cómo su tiempo se esfuma en atascos interminables.
Parece que el turismo y sus intereses siempre tienen prioridad sobre nuestras necesidades reales. Ya basta de tirar a la basura nuestras calles y carreteras por culpa del monocultivo turístico. Necesitamos soluciones urgentes, porque seguir así no solo perjudica nuestro día a día, sino también nuestra calidad de vida.