La historia comenzó con una simple visita a un banco de Baleares, donde un usuario se encontró con una respuesta que le dejó helado. Cuando intentó presentar documentos en català, le dijeron claramente: ‘o en castellano o nada’. Es triste ver cómo nuestra lengua se enfrenta a estas barreras, como si no tuviera cabida en su propio hogar.
Una lucha por la identidad lingüística
Este incidente refleja una realidad que muchos ya conocemos: el catalán está siendo marginado, y eso duele. Según un estudio reciente, incluso entre los jóvenes hay una tendencia preocupante hacia la gramática castellana. La comunidad tiene que alzar la voz y denunciar situaciones como esta. Porque no se trata solo de documentos; es una cuestión de identidad y respeto.
No es la primera vez que escuchamos sobre la marginación del català. Recientemente, también hubo quejas desde el Hospital de Manacor y datos alarmantes indican que casi la mitad de las familias no participan en consultas sobre el valencià en las aulas. ¿Hasta cuándo vamos a permitir esto? Es hora de unirnos y reivindicar nuestros derechos lingüísticos sin miedo ni vergüenza.