Las calles de Balears están más vivas que nunca y, como siempre, son el escenario de una lucha incansable. Recientemente, un grupo de entidades sociales y partidos de izquierda han decidido poner en jaque la amnistía que ha impulsado el Govern. Una acción que, aunque suene lejana, nos toca a todos directamente. Y es que no podemos ignorar cómo las decisiones políticas pueden afectar a nuestra comunidad.
Voces alzadas contra la injusticia
No se trata solo de palabras vacías. Este movimiento busca visibilizar las realidades que muchos prefieren ocultar bajo la alfombra. En un contexto donde los insultos y amenazas parecen ser parte del día a día, hay quienes aún tienen el valor de levantar la voz. Por ejemplo, imagina lo que tuvo que enfrentar una sanitaria recientemente por atreverse a prohibir a un paciente salir a fumar. A veces, la valentía conlleva riesgos enormes.
Mientras tanto, otros problemas acechan nuestra sociedad: desde el despliegue policial en la antigua prisión de Palma hasta los llamamientos urgentes para acoger a niños saharauís durante el verano. Nos preguntamos: ¿qué estamos haciendo nosotros para cambiar esta situación? La construcción de viviendas sigue siendo una asignatura pendiente; aunque las cifras aumentan, aún está lejos de ser suficiente.
Así es como nos encontramos en un mar de contradicciones: mientras algunos gritan por sus derechos, otros siguen enfrentándose a realidades muy duras. Pero aquí estamos nosotros, decididos a seguir luchando por lo justo y necesario para nuestra gente.