En el corazón de Palma, los taxistas están alzando la voz. La situación en Cort se ha vuelto insostenible. Se sienten atrapados, casi como si estuvieran en una jaula, con el tráfico desbordado y la falta de soluciones efectivas a la vista. ¿Cómo hemos llegado a este punto? Este grito de alarma no es solo un eco vacío; es una llamada a la acción que no podemos ignorar.
Un sistema que ya no da más de sí
A medida que los coches se amontonan y los pasajeros desesperan por encontrar un taxi, muchos conductores ven cómo su trabajo se convierte en una lucha diaria. “Estamos agotados”, comenta uno de ellos, reflejando la frustración palpable entre sus colegas. En medio de esta crisis, surge la idea de solicitar indemnizaciones. Es algo que jamás hubieran imaginado tener que considerar.
No sólo se trata de dinero; aquí está en juego su dignidad y su forma de vida. Al mirar hacia el futuro, preguntan: ¿Qué les espera? La incertidumbre acecha mientras intentan hacer frente a una realidad cada vez más complicada.