En un momento donde la necesidad de vivienda se siente más apremiante que nunca, el Govern balear parece estar jugando al escondite. No ha comenzado ni una sola obra de vivienda protegida en esta legislatura, y eso es algo que no podemos pasar por alto. Mientras tanto, los números dicen que la construcción de pisos ha aumentado un 18% en las Islas, pero los arquitectos advierten: esto es totalmente insuficiente. ¿De qué sirve construir si no estamos atendiendo lo que realmente importa?
Un futuro incierto para nuestros jóvenes
Las proyecciones son alarmantes: Baleares necesita nada menos que 58.000 nuevos hogares en los próximos 15 años. Y aquí estamos, mirando cómo el tiempo pasa sin que se tomen decisiones efectivas. La situación es tan crítica que el Banc del Temps de Sencelles ha alzado la voz, denunciando que la movilización por el derecho a la vivienda de hace un año “no ha servido para nada”. Esto nos deja pensando, ¿cuántas promesas más vamos a tirar a la basura?
Por otro lado, Unió de Pagesos no se queda atrás y denuncia cómo solo siete beneficiarios acaparan el 35% de las ayudas destinadas a explotaciones agrarias. Nos preguntamos si esta es realmente la forma en que se quiere apoyar a nuestra comunidad agrícola.
Y mientras todo esto ocurre, nos enteramos de casos preocupantes en nuestras escuelas. Un maestro con tres décadas de experiencia ahora enseña bajo vigilancia tras ser condenado por acoso a menores. Es una tragedia ver cómo algunos sectores se ven atrapados en situaciones complejas mientras otros siguen disfrutando del privilegio.
Nuestras islas necesitan un cambio urgente; necesitamos respuestas claras y acciones efectivas ya. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar esta inacción?