La naturaleza a veces nos sorprende y, en esta ocasión, lo ha hecho a lo grande. Un violento cap de fibló se ha llevado por delante la teulada del polideportivo de Binissalem, dejando a todos boquiabiertos. ¿Qué estaba pasando? La borrasca Jana ha dejado su huella en las Illes Balears y no solo se trata de una anécdota; es un recordatorio del poder destructivo que puede tener el clima.
Impacto en la comunidad
No podemos quedarnos callados ante esta situación. Los vecinos sienten la impotencia al ver cómo un fenómeno natural destruye parte de su patrimonio. La pregunta que todos se hacen es: ¿estamos preparados para estos desastres? El fenómeno ha provocado daños significativos y ahora muchos se preguntan qué medidas van a tomar las autoridades para evitar que esto vuelva a suceder.
La preocupación no solo radica en los daños materiales; también está el tema del cambio climático y cómo afecta a nuestras islas. Por eso, debemos unirnos como comunidad para exigir respuestas claras y acciones efectivas. No podemos permitir que estas situaciones se conviertan en rutina, porque aquí, en nuestra tierra, cada gota cuenta y cada tormenta tiene consecuencias.