Hace un año, la movilización por el derecho a la vivienda resonaba en las calles de nuestras ciudades. Sin embargo, hoy, desde el Banc del Temps se alza una voz clara y crítica: “No ha servido para nada”. Esta afirmación no es solo una queja; es un grito desesperado que refleja la frustración de muchos. ¿Cuántas veces hemos visto promesas vacías mientras seguimos con el mismo problema? La realidad es dura y está ahí, mirándonos a la cara.
Una situación insostenible
En medio de esta crisis habitacional, los jóvenes se ven obligados a compartir pisos, luchando por conseguir un futuro que parece inalcanzable. Nos cuentan sus historias y cada relato es más desgarrador que el anterior. ¿Cómo podemos permitir que esto siga ocurriendo? La venta de fincas millonarias como Son Simonet a empresas alemanas nos recuerda que, mientras unos pocos se enriquecen, otros apenas pueden llegar a fin de mes.
A medida que avanzamos hacia un nuevo ciclo electoral, muchos se preguntan si realmente hay esperanza. En este contexto, las denuncias sobre coacciones y agresiones en lugares como Alcúdia solo añaden leña al fuego. Es hora de actuar; no podemos seguir tirando a la basura los sueños de nuestra gente.