En una jornada que debería haberse vivido con alegría, la realidad nos golpea con fuerza. Un motorista se encuentra en estado grave tras chocar contra un muro en Pòrtol. Este accidente nos recuerda lo frágil que es la vida y cómo, a veces, un segundo puede cambiarlo todo. Pero eso no es lo único que ha marcado el día; también hemos tenido noticias desgarradoras como el hallazgo del cuerpo sin vida de un joven migrante en Cala Deià. La tristeza nos envuelve.
Un viento de cambio
A medida que las ráfagas de viento alcanzan los 80 km/h en Mallorca, surge una sensación de incertidumbre. Las emergencias han activado alertas, mientras nosotros seguimos lidiando con problemas más profundos. En medio de esta tormenta, hay voces valientes como la de Meghan Markle, quien ha decidido inspirarse en su entorno para crear un logotipo único, alejándose de clichés típicos.
No podemos pasar por alto las luchas que enfrentan nuestras adolescentes cada día contra el machismo desbordante que se siente en las calles. Miradas invasivas y ofertas sexuales se convierten en parte del paisaje cotidiano. ¿Hasta cuándo toleraremos esto? Este escenario contrasta con una historia más larga: sesenta años de feminismo han llevado a un cambio significativo a través de generaciones.
Y mientras tanto, algunos políticos como Feijóo no pierden oportunidad para criticar al gobierno actual: ‘Lo que necesita el feminismo es un cambio de gobierno’, dice desde Palma. Pero aquí estamos nosotros, los hoteleros mallorquines pidiendo más control sobre el turismo masivo y rechazando subir la ecotasa porque sabemos que este monocultivo turístico está tirando nuestra identidad a la basura.
La lucha continúa; no solo por derechos básicos sino también por mantener nuestras raíces intactas frente a un sistema que parece estar siempre contra nosotros.