El pasado 8 de marzo, Palma se llenó de voces y pancartas. Mujeres de todas las edades se unieron para recordar que aún queda mucho por hacer en la lucha feminista. Y es que, sorprendentemente, seis de cada diez mujeres han sufrido violencia obstétrica durante el embarazo o el parto. ¿Es eso justo? Claro que no.
Un grito colectivo por la igualdad
Las calles resonaron con consignas que pedían justicia y equidad, pero también se alzaron contra fenómenos como la extrema derecha, que parece querer arrastrarnos hacia atrás. La manifestación fue un recordatorio claro de que el feminismo es más necesario que nunca. Algunos políticos, como Feijóo, aprovecharon para lanzar críticas duras, argumentando que “lo que realmente necesita el feminismo es un cambio de gobierno”.
Aquí no solo se trataba de palabras; había una historia viva detrás de cada cartel y cada grito. Las mujeres llevaban consigo sus experiencias, sus luchas y también su esperanza. Como bien decía una manifestante: «No podemos permitir que nuestra voz sea tirada a la basura».
Palmers nos encontramos ante un panorama donde los hoteleros mallorquines rechazan medidas como la ecotaxa y piden más control sobre el turismo desmedido. Mientras tanto, las féminas siguen defendiendo su espacio en esta isla saturada por políticas insostenibles y discursos vacíos.
Así fue este 8-M en Palma: un día para recordar lo lejos que hemos llegado y lo mucho que todavía nos queda por avanzar.