En la emblemática iglesia de Santa Creu, se ha celebrado un evento que ha resonado en el corazón de muchos. Hablamos de ‘M de valentes’, una iniciativa que busca dar voz a esas mujeres valientes que se atreven a compartir sus luchas contra los trastornos mentales y las adicciones. Este acto no solo fue un reconocimiento, sino también un grito colectivo que nos invita a reflexionar sobre el tabú que aún pesa sobre estas realidades.
Un paso adelante hacia la empatía
El Liceu del Pont d’Inca y el Seregalls de Fornalutx también fueron premiados por su labor en esta causa tan necesaria. En un mundo donde muchas veces se prefiere mirar hacia otro lado, estas instituciones han decidido alzar la voz y dar apoyo a quienes más lo necesitan. Todos hemos escuchado frases como “no hables de eso” o “es mejor olvidarlo”, pero hoy es diferente; hoy estamos aquí para dejar claro que hablar es sanar.
Sin embargo, no podemos ignorar la realidad: la marginación del catalán en ciertos espacios, como en el Hospital de Manacor, sigue siendo una herida abierta. Es fundamental recordar que nuestra lengua es parte integral de nuestra identidad, y su ausencia solo perpetúa la desigualdad.
A medida que avanzamos, debemos seguir cuestionando lo establecido. La reciente dimisión del director del Conservatori Profesional de Música y Dansa de Mallorca pone sobre la mesa un debate crucial: ¿estamos realmente apoyando nuestras instituciones culturales? Nos encontramos en un momento clave donde cada decisión cuenta.
No todo está perdido; iniciativas como las mencionadas son faros de esperanza en medio del caos social. Está en nuestras manos fomentar espacios donde todos se sientan seguros para hablar y ser escuchados. Así que sí, celebremos a esas valientes que deciden abrirse al mundo; son ellas las verdaderas heroínas en esta historia.