Un año ha pasado desde aquella tractorada que hizo temblar las calles y levantó muchas esperanzas en el sector agrícola. Pero, ¿qué ha cambiado realmente? La respuesta es clara y dolorosa: prácticamente nada. Los agricultores se sienten olvidados, como si sus gritos de auxilio se hubieran perdido en el aire.
La realidad que golpea
En cada rincón del campo, la frustración crece. Ellos luchan día tras día, pero las promesas parecen ser solo palabras vacías. ¿Dónde están las soluciones que se prometieron? La incertidumbre acecha a quienes dedican su vida a la tierra. Como dice uno de ellos con voz firme: «No podemos seguir así; necesitamos acciones reales, no solo discursos bonitos». Es hora de que se escuchen sus voces y se tome en serio su situación. Al final del día, ellos son los que alimentan a nuestra sociedad.