El ambiente en Campos era palpable. La fiesta, ese estallido de color y alegría, se vivió intensamente el pasado fin de semana. Y es que la batlessa, Marga Armengol, decidió dar un paso al frente y desfilar junto a una comparsa que no pasó desapercibida: una ingeniosa imitación de la Guàrdia Civil. Un gesto audaz, sin duda, que dejó a más de uno pensando.
Un desfile lleno de sorpresas
A medida que avanzaba el pasacalle, los asistentes aplaudían y reían ante las ocurrencias del grupo. Con trajes llamativos y coreografías ensayadas, lograron captar la atención de todos los presentes. No hay duda de que estos eventos son una oportunidad perfecta para expresar nuestra crítica social.
En medio del bullicio festivo, se escuchaban comentarios sobre lo necesario que es cuestionar ciertas instituciones en un momento donde todos buscamos ser escuchados. Como decía un vecino: “Hay cosas que no pueden seguir igual”. Sin embargo, entre risas y disfraces se percibe también un fuerte deseo por mantener viva nuestra identidad cultural frente a los cambios constantes.
Así es como se vive en Campos; entre tradición y modernidad, entre fiesta y reflexión. Este desfile fue solo otra prueba más de cómo el arte puede ser una poderosa herramienta para abordar temas candentes en nuestra sociedad.