Cuando Marina Portabella dice que quiere morir sacando niños de la cárcel, no lo hace como una frase vacía. Cada palabra que pronuncia está cargada de dolor y determinación. Ella representa a aquellos que luchan día tras día contra un sistema que parece olvidarse de lo más esencial: la infancia y la libertad. En un mundo donde las noticias parecen desvanecerse entre el ruido, su voz resuena con fuerza.
Historias que no deberían ser contadas
A veces, nos encontramos con historias que nos sacuden, historias de personas como Elionor en Brasil, cuyo simple gesto de amor se convierte en un símbolo. Y luego está la dura realidad que enfrenta Marina, una mujer decidida a cambiar el destino de los más vulnerables. Mientras tanto, en Palma se repiten escenas preocupantes: un hombre conduciendo sin luces ni permisos, recordándonos que no todos los problemas son evidentes a simple vista.
El futuro de nuestra educación está colgando de un hilo; los jóvenes abandonan sus sueños para convertirse en profesores solo para ver cómo el sistema les da la espalda. Es hora de levantar la voz y decir basta. No podemos permitir que nuestras comunidades se conviertan en meros números en una lista; cada vida cuenta y cada niño merece un futuro brillante.
Así como Prohens reivindica el orgullo balear, nosotros también debemos alzar nuestra voz por aquellos que no pueden hacerlo. Cada pequeño esfuerzo suma y es vital recordar que estamos juntos en esto. Porque al final del día, cuando miramos hacia atrás, ¿qué legado queremos dejar?