En un rincón de Manacor, un evento muy especial está por llevarse a cabo: la presentación de una investigación que saca a la luz la historia de una de las cinco milicianas asesinadas en 1936. Un homenaje que no solo busca recordar, sino también reivindicar el valor y la lucha de aquellas mujeres que, en tiempos oscuros, se alzaron contra la injusticia.
Un tributo necesario
Este acto es más que una simple presentación; es un grito en defensa de la memoria histórica. En un momento donde muchas voces intentan silenciar el pasado, nosotros tenemos el deber de recordarlo. Las heridas del franquismo aún sangran y nuestra sociedad necesita reconciliarse con su historia. Es hora de dejar atrás el silencio y dar voz a quienes fueron silenciados.
A medida que nos acercamos a esta cita tan significativa, no podemos evitar pensar en las luchas actuales. ¿Cuántas Andreu París necesitamos hoy para mantener viva la llama de la justicia? La realidad es que los jóvenes siguen enfrentando obstáculos monumentales para construir su futuro, mientras muchos continúan mirando hacia otro lado.
Así que aquí estamos, listos para rendir homenaje y exigir lo que nos corresponde: memoria, justicia y dignidad. Porque recordar es resistir y avanzar hacia un mañana mejor.