Imagina que te cuentas a ti mismo la historia de la Serra de Tramuntana, ese rincón mágico que ha visto pasar el tiempo de una manera asombrosa. Desde el siglo XIX, su paisaje ha cambiado más que nuestras propias vidas. Y es que, al mirar las imágenes del ayer, nos damos cuenta de cuánto hemos perdido y cuánto hemos ganado.
El reto del cambio climático
Nos encontramos en una encrucijada. “Estamos condenados a actuar contra el cambio climático”, dice un experto, y no le falta razón. Si seguimos postergando nuestras decisiones, lo único que lograremos serán medidas más drásticas en el futuro. Es momento de reflexionar sobre cómo nuestros actos repercuten en ese hermoso entorno que nos rodea.
Pero no solo se trata de paisajes; también está la lucha diaria por encontrar nuestro lugar en este mundo cambiante. Por ejemplo, los jóvenes se ven obligados a compartir piso porque ni trabajando duro pueden acceder al futuro que anhelan. ¡Es una locura!
Así que mientras disfrutamos del esplendor natural de la Serra, recordemos las palabras del pasado y actuemos ahora para garantizar un mañana mejor para todos nosotros. Porque si no lo hacemos, puede que estemos tirando a la basura lo poco que nos queda.