La reciente aprobación del parque fotovoltaico en Binissetí Vell ha dejado a muchos arqueólogos con la boca abierta, no solo por la noticia en sí, sino por las implicaciones que tiene. Este lugar, rico en historia y patrimonio cultural, parece estar abocado a convertirse en un espacio donde la tecnología sustituya a la historia. Y, ¿qué vamos a hacer con eso? Tirarlo todo a la basura por unos pocos paneles solares que no respetan nuestro legado.
Un futuro incierto para el patrimonio
Los expertos se muestran alarmados. “Es una falta de respeto hacia nuestra cultura”, comentaba uno de ellos con evidente frustración. ¿Acaso no podemos encontrar un equilibrio entre el progreso y la conservación? Nos encontramos ante un monocultivo turístico que arrasa con lo que tenemos sin pensar en las generaciones futuras.
Y es que la decisión de seguir adelante con este proyecto deja una pregunta flotando en el aire: ¿quién está realmente mirando por nuestra herencia? La comunidad clama al gobierno para que recapacite antes de que sea demasiado tarde. No se trata solo de placas solares; es sobre lo que estamos dispuestos a sacrificar por un poco más de energía renovable.