Desde hace meses, la mar Balear está sufriendo una ola de calor que parece no tener fin. Mientras nosotros buscamos maneras de sobrellevar el calor, los problemas que trae consigo esta situación son cada vez más evidentes. Los vecinos de Sant Llorenç, por ejemplo, llevan años lidiando con un torrente que se desborda cada vez que llueve. La angustia se apodera de ellos y la sensación de abandono es palpable.
Una situación insostenible
Y no solo eso, sino que muchos jóvenes se ven obligados a compartir piso porque ni con mucho esfuerzo logran alcanzar ese futuro que tanto anhelan. Es frustrante ver cómo las oportunidades se escapan entre los dedos mientras los políticos siguen haciendo promesas vacías.
En medio de todo esto, el homenaje a Francesc Antich en Palma nos recuerda lo importante que es reivindicar nuestros derechos y luchar por un cambio real. Las palabras suenan bonitas, pero necesitamos acciones concretas y un compromiso genuino por parte de nuestras autoridades.
¿Y qué pasa con el medio ambiente? El pacto por la sostenibilidad ha presentado más de un centenar de objetivos, pero sin la participación activa de las entidades civiles ¿de qué sirve? Este tipo de iniciativas se sienten como un mero trámite si no hay voluntad verdadera detrás.
A medida que observamos cómo nuestra realidad va cambiando para mal, queda claro: debemos unir fuerzas y exigir lo que merecemos. No podemos permitirnos seguir tirando a la basura nuestras esperanzas. ¡Es hora de actuar!