La tragedia ha vuelto a golpear las costas de Eivissa. Cinc migrantes, que intentaban buscar una vida mejor, han perdido la vida ahogados tras llegar a bordo de una pastera. La situación es desgarradora y nos obliga a reflexionar sobre el drama humano que se vive en nuestras aguas.
Un grito silencioso en medio del caos
No podemos quedarnos de brazos cruzados ante esta realidad tan cruda. ¿Cuántas vidas más deben perderse para que tomemos conciencia? Este suceso no es solo un número; son historias truncadas, sueños apagados. Cada día, miles de personas arriesgan todo por encontrar una oportunidad, y nosotros seguimos mirando hacia otro lado.
La llegada de esta embarcación ilustra el caos y la deshumanización que rodean a los procesos migratorios en España. En lugar de brindar apoyo y soluciones, nos encontramos con un sistema que parece más interesado en construir muros que puentes.
Es hora de cuestionar cómo tratamos a quienes buscan refugio. Necesitamos poner fin a este monocultivo turístico donde solo se habla de beneficios económicos sin tener en cuenta el sufrimiento humano detrás de cada intento desesperado por cruzar fronteras.