El mundo de la educación está en constante evolución, pero a veces es necesario hacer una pausa y reflexionar. Así lo ha entendido el departamento de Educación, que ha decidido restringir el uso de pantallas en las aulas hasta 4º de Primaria. Una medida que, aunque suena drástica, busca proteger la salud mental y emocional de nuestros pequeños.
Imaginemos por un momento a esos niños llenos de energía y curiosidad. En lugar de estar pegados a una pantalla, ahora podrán disfrutar del juego, la creatividad y la interacción con sus compañeros. Sin embargo, no todos ven esta decisión con buenos ojos. Hay quienes se preguntan si realmente estamos preparados para dar este salto hacia atrás en un mundo donde lo digital parece reinar.
Un cambio necesario
Clotilde Leguil, experta en pedagogía, expresa su inquietud: “¿Por qué todo es tóxico?”, cuestionando la saturación informativa a la que están expuestos nuestros hijos desde tan temprana edad. La realidad es que los estudios muestran un aumento preocupante en problemas como la ansiedad y el déficit de atención entre los más jóvenes.
Aunque algunos puedan criticar esta medida como un retroceso o incluso como algo anticuado, creo que necesitamos escuchar el grito desesperado por volver a lo esencial: jugar al aire libre, leer libros y compartir risas. Al final del día, ¿no queremos lo mejor para nuestros niños?