Hoy celebramos algo muy especial: el tren que nos lleva a Mallorca cumple 150 años. ¡Sí, un siglo y medio transportando sueños, historias y recuerdos! Imaginemos por un momento cómo era aquel viaje hace décadas, con sus vagones de madera y la emoción de descubrir nuevas tierras. Pero, ¿qué ha pasado con este símbolo de nuestra cultura?
Un viaje lleno de matices
Mientras hoy seguimos disfrutando del trayecto en tren, no podemos olvidar los desafíos que enfrenta el transporte en la isla. Cada vez más voces se alzan para recordar que no todo es color de rosa. Nos encontramos ante un monocultivo turístico que amenaza con arruinar lo que alguna vez fue un paraíso natural. La reflexión sobre el futuro del tren va más allá de su cumpleaños; se trata de nuestra identidad como comunidad.
Los números asustan: un 18% de la población toma psicofármacos. Eso nos lleva a pensar en la salud mental colectiva y en cómo nuestro entorno influye en ella. Cada vez somos más conscientes de que estos problemas están ligados a una realidad social compleja.
A medida que avanzamos hacia el futuro, debemos preguntarnos qué legado queremos dejar. Celebrar este aniversario es también una oportunidad para replantearnos el uso del tren como una vía hacia un desarrollo sostenible y responsable. Así, mientras compartimos risas y recuerdos en esos vagones históricos, recordemos que cada viaje debe contar con un destino claro: cuidar nuestra tierra.