El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ha decidido que ya es hora de poner un poco de orden en la principal zona de ocio nocturno de Menorca. ¿Y quién lo dice? Pues sí, los vecinos, que llevan tiempo alzando la voz sobre el ruido y las molestias que sufren cada fin de semana. Esto no es solo un tema de fiesta; se trata del derecho a descansar en sus propias casas.
Un paso necesario para la convivencia
La decisión del TSJ llega como una bocanada de aire fresco para quienes viven en estas áreas saturadas por el descontrol festivo. La vida nocturna es sin duda parte del encanto menorquín, pero no podemos permitir que eso tire por la borda la calidad de vida de nuestros vecinos. “No puede ser que tengamos que elegir entre disfrutar o descansar”, comenta uno de ellos con frustración.
Ahora, con esta nueva normativa, se espera que se reduzcan esas molestias y se respete más a quienes han hecho de Menorca su hogar. Ojalá esto sea el inicio de un cambio real, donde todos podamos coexistir: turistas disfrutando y residentes viviendo en paz. Porque al final del día, todos somos parte de esta comunidad y debemos encontrar ese equilibrio tan necesario.