El estado del català es un tema que nos toca de cerca a todos, y hoy queremos explorar su situación a través de nueve gráficos que cuentan una historia llena de matices. Desde el uso cotidiano hasta las preocupaciones sobre su futuro, cada dato refleja la vida de quienes hablamos esta lengua y cómo se entrelaza con nuestra identidad.
Un panorama inquietante
Recientemente, ha salido a la luz una denuncia sorprendente: la empresa encargada de construir piscinas ilegales en Menorca resulta ser la misma que redactó el Plan Territorial Insular (PTI). ¿Qué clase de prioridades tenemos si permitimos esto? Por otro lado, los investigadores han comenzado a analizar los beneficios del bilingüismo frente a la demencia, centrándose en hablantes tanto de català como de castellà. Este estudio puede ofrecer respuestas valiosas sobre cómo nuestras lenguas afectan nuestra salud mental.
Aprovechando el revuelo mediático, el humorista Quequé ha sido procesado por hacer una broma bastante controvertida sobre «dinamitar» el Valle de los Caídos. ¡Vaya forma de llamar la atención! También se habla de Meghan Markle, acusada nada menos que de plagiar un estilo local para su marca personal. No se puede negar que hay mucho ruido en torno al català y lo que representa.
No podemos olvidar la controversia desatada por la batlessa d’Alcúdia, quien ha decidido fulminar al regidor de Vox debido a sus malas gestiones relacionadas con facturas a taxis y restaurantes durante eventos como el Ironman. Esto pone sobre la mesa una pregunta crucial: ¿estamos dispuestos a tolerar este tipo de gestión?
En medio del debate sobre los parques fotovoltaicos en terrenos rústicos, surge otra voz crítica: «Se deberían instalar en edificios públicos y aparcamientos». Y mientras tanto, Juanjo Martínez sigue lidiando con las consecuencias tras haber sido denunciado hace tres años por violencia de género por su expareja.
Por último, hablemos del mercado inmobiliario; comprar un piso con precio limitado del Gobierno podría costar hasta 285.000 euros. Una cifra que da miedo solo pensarla para muchos.
Todo esto sucede mientras algunos se esfuerzan por salvar el català… pero ¿de quiénes realmente necesitamos ser salvados? Esta es una cuestión abierta para todos nosotros.