La reciente renuncia de Albert Salas como director de IB3 Societat ha abierto el debate sobre la instalación de parques fotovoltaicos en terrenos rústicos. Muchos creen que estos espacios deberían destinarse a edificios públicos, aparcamientos y naves industriales, en lugar de arrasar con la naturaleza. ¿Realmente es necesario sacrificar nuestro entorno por más paneles solares?
La voz del pueblo
Las opiniones no se han hecho esperar. Desde diferentes rincones de las Balears, surge un grito claro: «¡No más monocultivo turístico!». Los ciudadanos están cansados de ver cómo sus paisajes son transformados sin consideración alguna. Además, hay una preocupación creciente sobre los derechos laborales, pues casi 200.000 personas en la región viven al borde de la pobreza.
A lo largo del camino hacia un futuro más sostenible, debemos preguntarnos si realmente estamos tomando las decisiones correctas o si solo estamos tirando a la basura nuestras propias raíces y cultura en el proceso.