En una jornada repleta de emociones y sorpresas, la entrega del Premi Ramon Llull ha dejado claro que el talento en nuestras tierras sigue vivo. La ceremonia, celebrada en un ambiente acogedor, reunió a figuras destacadas que no solo se llevaron premios, sino también aplausos y ovaciones del público. Entre ellos, D’Agustín ‘El Casta’, un nombre que resuena con fuerza en la cultura local.
Voces de los ganadores
Durante el evento, cada ganador compartió sus reflexiones y anécdotas. El doctor Beltrán, con su característico sentido del humor, dijo: «Este premio no es solo un reconocimiento personal; es una celebración de nuestra comunidad y su riqueza cultural». Palabras que nos hacen pensar en lo importante que es valorar lo nuestro.
No todo fue alegría; también hubo críticas al monocultivo turístico y a cómo algunos ricos se apropian de nuestras tierras. Una pintada en el famoso Toro de Osborne decía claramente: «Anau-vos-en a l’infern», evidenciando la frustración de muchos ante esta situación.
A medida que avanzaba la tarde, otros temas emergieron entre las charlas informales: los abusos sexuales denunciados por un político local han sacudido Palma, recordándonos lo esencial que es luchar por una sociedad más justa.
Así cerró un evento lleno de luces y sombras, donde celebramos lo mejor de nosotros mismos pero sin olvidar los desafíos que aún quedan por delante. Al final del día, somos nosotros quienes debemos seguir adelante y defender lo que realmente importa.