En Alcúdia, la situación se vuelve tensa. Más de un centenar de personas están a punto de perder su hogar. Este hotel, que durante años ha sido refugio para muchos, ahora se enfrenta a un desalojo inminente. ¿Quiénes son estas personas? Son familias, trabajadores y soñadores que han encontrado en este lugar un rincón donde vivir y compartir sus historias.
La dura realidad del desalojo
Imagina por un momento tener que dejar todo lo que conoces detrás. Eso es precisamente lo que les espera a estos inquilinos. Con una gestión cuestionable y unas condiciones cada vez más precarias, el futuro se presenta sombrío. La comunidad local observa con preocupación cómo las decisiones tomadas desde lejos pueden tirar a la basura el esfuerzo de tantas personas.
No podemos ignorar el monocultivo turístico que ahoga nuestras costas; esta situación es solo una muestra más del desprecio hacia quienes realmente sostienen la economía local. Al final del día, somos nosotros los que pagamos el precio por políticas insensibles e intereses ajenos.