Las Islas Baleares han superado la barrera del millón y cuarto de habitantes al comenzar este nuevo año. Un dato que nos hace reflexionar sobre cómo ha crecido nuestra comunidad en un abrir y cerrar de ojos. Pero, ¿realmente estamos preparados para esto? La llegada constante de nuevos vecinos plantea cuestiones sobre cómo cuidamos nuestro hogar y nuestra identidad.
Desafíos en el camino
No podemos ignorar que esta expansión demográfica trae consigo desafíos. En medio del bullicio, Mallorca aún se queda sin competencias clave en sectores como el transporte y la agricultura, lo que deja a muchos sintiendo que las decisiones se toman lejos de nosotros. Y mientras tanto, en la canera de Son Reus se vive un auténtico caos; falta personal y con ello, cada día se pierden oportunidades para dar una segunda oportunidad a esos animales que tanto lo necesitan.
A su vez, un centenar de niños en nuestras islas están en riesgo por situaciones familiares complicadas. Es una realidad dura que no podemos permitirnos pasar por alto. La música también suena fuerte en este contexto: artistas como Maria Jaume y Fades levantan la voz contra la massificación turística diciendo: «Si no mantienes el catalán, ‘go home'». Mensajes directos que resuenan entre aquellos que sienten que su hogar está siendo invadido.
En definitiva, mientras disfrutamos del crecimiento poblacional, es crucial recordar qué queremos ser como comunidad. Las Balears son más que números; son historias compartidas y un futuro por construir juntos.