Manacor vive un momento agridulce. Las tradicionales fiestas de Sant Antoni continuarán adelante, pero este año lo harán con el corazón encogido tras la trágica muerte de Miguel Ángel Flórez, un joven de apenas 18 años que perdió la vida en un accidente desgarrador. El Ayuntamiento ha decidido no cancelar las celebraciones, pero sí adaptarlas para honrar su memoria.
Un homenaje que nos toca a todos
La decisión fue tomada tras una reunión urgente entre los portavoces municipales y organizaciones locales como el Patronato de Sant Antoni y la Banda de Música. Miquel Oliver, alcalde del municipio, dejó claro que, aunque la fiesta debe seguir, hay que hacerlo con respeto hacia la familia del difunto. Este año, el protocolo será diferente: no habrá recepción institucional como es costumbre.
Los dimonis, esas figuras emblemáticas de las celebraciones, saldrán desde cal Baciner directamente hacia el Ayuntamiento. Allí ofrecerán un pequeño tributo musical mientras permanecen quietos en señal de respeto. Un gesto sencillo pero poderoso que habla mucho sobre nuestra comunidad y cómo nos apoyamos unos a otros en momentos difíciles.
No sólo los dimonis rendirán homenaje; la Banda de Música también se ha unido al luto. En silencio absoluto, acompañarán el carro de la colcada hasta la iglesia dels Dolors, con solo el redoble de tambores sonando por las calles vacías, recordándonos lo frágil que puede ser la vida.
El accidente ocurrió en plena madrugada cuando el techo de una habitación se desplomó sobre Miguel Ángel y su hermano menor. Aunque los equipos de emergencias llegaron rápidamente al lugar para intentar rescatar a ambos hermanos bajo los escombros, desgraciadamente no pudieron salvar al mayor.
Aquella noche fatídica había muchos sueños por cumplir y una familia que ahora llora su pérdida. Mientras tanto, su hermano está luchando por recuperarse en la UCI del hospital Son Espases. Los padres, afortunadamente ilesos aunque devastados emocionalmente, recibieron apoyo psicológico tras lo sucedido.
Las fiestas seguirán adelante porque eso es lo que Miguel Ángel hubiera querido; sin embargo, este año aprenderemos juntos a valorar aún más cada momento compartido y cada sonrisa en nuestras tradiciones. La esencia del pueblo está en su unidad y eso queda más claro que nunca.

