En la madrugada del 1 de enero, mientras muchos celebraban el Año Nuevo, un altercado en la plaza des Sitjar de Capdepera dejó a una persona herida y desató una serie de acontecimientos que ahora tienen al concejal separatista Joan Campins en el ojo del huracán. Tras ser señalado por su comportamiento durante este incidente, el edil ha optado por lanzar un comunicado donde intenta justificar sus acciones y lamenta lo que considera una filtración injusta del caso.
Un relato lleno de contradicciones
Campins, quien ocupa el cargo de concejal de Fiestas, admite haber cometido errores. Pero no se queda ahí: niega rotundamente cualquier agresión hacia los agentes de la Policía Local. Sin embargo, su versión choca con la denuncia oficial que aseguran lo vieron interponiéndose físicamente ante ellos mientras intentaban atender a un herido. En sus palabras, parece más preocupado por su imagen que por reconocer las implicaciones reales de sus actos.
Asegura que fue un momento de tensión y nerviosismo, y aunque reconoce que no actuó como debiera, insiste en reclamar más presencia policial durante los eventos festivos. La ironía aquí es palpable: alguien sin formación en seguridad cuestionando la labor profesional de quienes están allí para protegernos. Y eso no es todo; también se atreve a insinuar que la información sobre él llegó a la prensa gracias a conflictos internos dentro del cuerpo policial.
Este episodio ha abierto nuevamente el debate sobre cómo deben comportarse los representantes públicos en situaciones críticas. No podemos olvidar que estos son cargos con responsabilidades importantes y su conducta debería ser ejemplar. La alcaldesa Núria García incluso tuvo que intervenir tras el incidente; hasta ahora no sabemos si se tomarán medidas contra Campins o si quedará todo en meras palabras vacías.
La tensión sigue palpable en Capdepera y muchos nos preguntamos: ¿qué mensaje estamos enviando cuando quienes deben dar ejemplo parecen actuar con impunidad? Mientras tanto, las voces críticas crecen y algunos sindicatos policiales ya consideran denunciar al concejal por obstrucción y más. Lo cierto es que este asunto va para largo y promete seguir dando mucho de qué hablar.

