En el corazón de Mallorca, la situación de los policías locales de Capdepera es un verdadero escándalo. La alcaldesa independentista, Núria García, se encuentra en el punto de mira por la inacción total que ha llevado a los agentes a trabajar en oficinas que se desmoronan y con goteras. Desde hace semanas, estos valientes se enfrentan a un riesgo físico cada vez mayor debido al estado deplorable de sus dependencias.
Este pasado domingo, el sindicato del Ayuntamiento emitió un comunicado urgente alertando sobre cómo las instalaciones han ido a peor, con goteras y techos que amenazan con caer. Imagínate tener que realizar tu trabajo bajo esos peligros; es una locura. Y no solo eso: las recientes lluvias han inundado su espacio de trabajo, convirtiéndolo casi en un laberinto acuático rodeado de equipos eléctricos. Los agentes están trabajando literalmente entre charcos, temiendo una descarga eléctrica mientras intentan hacer su trabajo.
Comer entre uniformes sucios y otras irregularidades
A esto se suma otra indignante realidad: los policías deben comer en un vestuario donde también se almacenan uniformes usados de Protección Civil. Este lugar sin ventilación natural no solo carece de higiene; es una falta total de respeto hacia quienes arriesgan su vida por la seguridad del municipio. «Es intolerable», afirman desde los sindicatos.
No queda ahí la cosa; el edificio Cap Vermell ha sufrido derrumbes y filtraciones peligrosas durante el horario laboral. Ante tal panorama, los sindicatos no han dudado en solicitar una inspección laboral para que se evalúe esta peligrosa situación. Pero la respuesta del Ayuntamiento ha sido hacinar a los funcionarios en espacios reducidos sin ninguna solución viable a la vista.
El colmo es que ya hay tantos problemas internos que algunos miembros del cuerpo policial han solicitado abrir un expediente disciplinario contra el jefe de Policía por acoso laboral. Todo este caos ha llevado a la plantilla a dejar de hacer horas extras como forma de protesta, lo cual resulta alarmante para todos nosotros porque significa menos seguridad en las calles durante las noches.
Y si pensabas que esto era todo, espera a escuchar lo siguiente: algunos agentes cobran apenas 1.050 euros mensuales mientras otros disfrutan salarios desorbitados de hasta 29.000 euros anuales. Esto no puede seguir así; exigimos dignidad y seguridad. No queremos más parches ni privilegios para unos pocos.

