En Bunyola, un pequeño rincón lleno de encanto, más de 400 vecinos han decidido alzar la voz. ¿El motivo? La necesidad urgente de una conexión de autobús con la estación de los Caülls. Este no es solo un capricho; se trata de facilitar la vida diaria y el acceso a servicios esenciales. Y es que, en tiempos donde todo parece complicado, ¡qué menos que tener transporte público accesible!
Una comunidad unida por el transporte
La iniciativa ha unido a personas de todas las edades y condiciones, mostrando que cuando se trata del bienestar común, somos capaces de hacer grandes cosas. «No podemos permitir que nuestra movilidad dependa del capricho de unos pocos», comenta María, una vecina preocupada que ha estado haciendo campaña en las calles. La realidad es que muchos dependen del autobús para llegar a sus trabajos o escuelas. Sin embargo, este clamor no solo busca un servicio; busca dignidad.
Este tipo de reivindicaciones nos recuerdan lo importante que es escuchar a la comunidad y actuar en consecuencia. No podemos seguir tirando a la basura las necesidades básicas de nuestros pueblos mientras nos ahogamos en planes turísticos insostenibles. El futuro está en nuestras manos y cada firma cuenta.