En el corazón de Llubí, hay un lugar que guarda historias, anécdotas y recuerdos de aquellas mujeres valientes que un día tomaron el mando. Hablamos del carrer de Llubí, un espacio que no solo es asfalto y casas, sino un auténtico testigo del pasado. ¿Quién no ha escuchado hablar de esa frase tan peculiar: “Repàs i guarda de nines castigades”? Un eco que resuena en la memoria colectiva.
La lucha por la identidad
A medida que nos adentramos en esta historia, también nos topamos con otras realidades, como la reciente denuncia sobre la falta de aceptación del idioma catalán en una entidad bancaria local. La frustración se siente palpable entre los vecinos: «Em van dir que o en castellà o res». La comunidad se levanta y se hace escuchar porque ya basta de ignorar lo nuestro.
Por si fuera poco, las entidades sociales han alzado la voz contra la masificación turística, expresando sin tapujos: «No necessitam més turistes, sou la font del nostre problema». Es momento de reflexionar sobre qué queremos realmente para nuestros pueblos. Entre música y tradiciones, también surgen quejas sobre nuevos horarios en trenes y metros; muchos sienten que lo ofrecido es apenas un parche a una necesidad mayor.
Llubí es más que turismo; es historia viva y luchas diarias por mantener su esencia. Cada rincón tiene algo que contar y cada habitante lleva consigo el peso de un legado que merece ser valorado. En este viaje por el presente y futuro del carrer de Llubí, está claro que las voces siempre serán más fuertes cuando se unen.