En la última semana, un coche ha entrado nada menos que 27 veces en el corazón de Manacor. ¿Pero qué demonios está ocurriendo? Esta situación parece un mal chiste, pero no lo es. Cada vez más, nos encontramos con un problema que necesita ser abordado con urgencia.
A medida que avanza la historia, vemos cómo las calles que deberían ser refugio para peatones y ciclistas se han convertido en una pasarela para vehículos que circulan sin ningún tipo de control. ¿Es posible que los responsables estén mirando hacia otro lado mientras esto sucede?
La falta de acción y sus consecuencias
Nos preguntamos: ¿qué medidas se están tomando para evitar que esto siga ocurriendo? La gente empieza a perder la paciencia y no es para menos. El centro debería ser un espacio seguro donde disfrutar del ambiente, no un circuito de carreras improvisado. Además, esa sensación de inseguridad afecta a todos; comerciantes, vecinos y visitantes sienten cómo el caos se apodera del lugar.
Las palabras vuelven a cobrar vida cuando hablamos con algunos ciudadanos afectados. «No podemos seguir así», dice uno de ellos con indignación. «Esto es una vergüenza; necesitamos soluciones ya!» Mientras tanto, otros observan cómo su tranquilidad diaria se ve interrumpida por coches que parecen tener permiso para circular donde les plazca.
Así estamos: esperando respuestas y viendo cómo nuestras calles se convierten en un paisaje desolador donde el sentido común parece haberse ido a dar una vuelta muy lejos. Es hora de actuar antes de que este caos tire a la basura todo lo bueno que tenemos en Manacor.