La tranquilidad del cementerio de Selva y Caimari se ha visto interrumpida por un grupo de jóvenes que, lamentablemente, decidieron dar rienda suelta a su falta de respeto. Estos chicos no solo ensuciaron el lugar, sino que también dañaron el mobiliario que da solemnidad a este espacio tan significativo para muchas familias. ¿De verdad no hay otra manera de divertirse?
Una lección necesaria
Las autoridades han tomado cartas en el asunto y han decidido multar a estos jóvenes, una medida que muchos consideran necesaria. Es triste pensar que hay quienes parecen olvidar lo sagrado de un lugar donde se honra la memoria de nuestros seres queridos. En lugar de convertirse en custodios del respeto, optaron por tirar a la basura los valores más básicos.
En tiempos donde la comunidad debería unirse para preservar nuestros espacios comunes, acciones como estas nos hacen reflexionar sobre hacia dónde vamos. La pregunta es: ¿qué tipo de futuro queremos construir si comenzamos por menospreciar lo que ya tenemos? La esperanza radica en que esta situación sirva como un llamado a la reflexión y al cambio entre todos nosotros.