En un día que prometía ser normal, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, se encontró con una noticia que le dejó perplejo. Durante un acto este viernes, no pudo evitar expresar su indignación al calificar la decisión del Gobierno central como una «casi prevaricación administrativa». ¿La razón? La inclusión repentina del monumento de sa Feixina en el Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática. Esto podría llevar a su derribo o traslado, algo que ha encendido los ánimos.
Todo ocurrió justo cuando comenzaba un pleno en el Ajuntament de Palma, donde se iba a votar para proteger este emblemático monumento. Fue entonces cuando los socialistas aparecieron con un documento recién salido del horno que desbarató los planes. Con voz firme, Martínez comentó: «No sé si podríamos hablar casi de prevaricación administrativa cuando hay una sentencia judicial» que ya defendía la protección del monumento.
Un choque inevitable entre dos mundos políticos
Esta situación ha creado un choque evidente entre Madrid y Palma, dos localidades con colores políticos bien distintos. El alcalde no escatimó en críticas: «Es otro ejemplo más de cómo actúa este gobierno en Madrid. Optan por atajos y sorpresas justo cuando nosotros íbamos a cerrar un proceso respaldado por una sentencia», refiriéndose a lo ocurrido con la catalogación definitiva.
Martínez insistió en que había todo un equipo técnico detrás, trabajando arduamente y con total transparencia para lograr esta protección: «Nosotros seguimos con nuestra labor para los ciudadanos de Palma. Pediría a Madrid que en lugar de meter sa Feixina en listas, se ocupen de devolver esos 200 millones destinados al tranvía»; una forma clara de exigir atención a las necesidades reales de la ciudad.
No obstante, el alcalde dejó claro que esta resolución tiene opciones legales para recurrirse. En sus palabras: «Recurriremos porque somos transparentes y estamos aquí para trabajar por nuestros ciudadanos, sin entrar por puertas traseras». Con esa determinación, reafirmó su compromiso con Palma y sus habitantes frente a las decisiones tomadas desde lejos.

