El Gobierno ha tomado una decisión que sin duda va a dar mucho que hablar: ha abierto la puerta a la retirada del polémico monumento de Sa Feixina. Esta noticia llega tras una resolución emitida este jueves, donde se exige la eliminación de símbolos que no respetan nuestra memoria democrática. Y, claro, este tema es más que delicado para muchos.
Un legado de sombras
En el corazón de esta resolución está el monumento a las víctimas del Crucero Baleares, un homenaje levantado en plena dictadura franquista. Su historia está marcada por el recuerdo de aquellos sublevados que perdieron la vida cuando el crucero fue hundido en marzo de 1938. La Secretaría de Estado de Memoria Democrática ha decidido incluirlo en el Catálogo de Símbolos y elementos contrarios a nuestra memoria colectiva.
Aunque algunos verán esto como un acto necesario para sanar heridas históricas, otros podrían pensar que es un intento más por borrar parte de nuestro pasado. Como bien dice uno de los críticos al respecto: “No podemos tirar a la basura lo que somos, pero tampoco podemos rendir homenaje a quienes lucharon contra nuestra libertad.” Así estamos, divididos entre avanzar hacia un futuro conmemorativo y no olvidar lo que nos trajo aquí.

