El 1 de abril se acerca y con él, el final del plazo para presentar proyectos en el concurso arquitectónico que gira en torno al emblemático edificio de Gesa. Este concurso no solo busca reformar el edificio, sino también levantar un gigantesco aparcamiento subterráneo, junto a un equipamiento de dos plantas y una zona verde en la parte superior. Sin embargo, esta propuesta ha encendido la mecha de la indignación entre las asociaciones vecinales Parc Sí y Ses Veles.
Una movilización por el futuro del barrio
«No podemos permitir que lo que debería ser un espacio verde se convierta en un macropárking», afirman rotundamente desde estas organizaciones. Para hacerse oír, han convocado una movilización este sábado 28 de marzo a las 12 de la mañana, donde esperan crear una cadena humana y llevar a cabo diversas actividades que reivindiquen las zonas verdes en la Fachada Marítima.
Uno de los portavoces de Parc Sí comparte su visión: «Desde que el Ajuntament adquirió Gesa, vimos una oportunidad única para generar un gran parque público junto al mar. Es un momento clave que no debemos dejar pasar». Y añaden con firmeza: «Queremos una Fachada Marítima sin más equipamientos que el propio edificio y, sobre todo, sin ningún aparcamiento».
A pesar de estar situada en los límites del barrio de Foners, ellos aseguran que «la Fachada es parte de toda la ciudad» y exigen ser incluidos en las decisiones que impacten directamente en su entorno. Lo preocupante es que sienten que sus voces son ignoradas; como denuncian, muchas decisiones del Cort les llegan a través de los medios antes incluso de ser comunicadas a ellos.
Maribel Alcázar, presidenta de la Federació d’Associacions de Veïns de Palma, no puede ocultar su frustración: «Es inaceptable que no nos hayan tenido en cuenta desde el principio. Este concurso arquitectónico parece ya tener predeterminados los usos sin escuchar a quienes realmente vivimos aquí». Por eso mismo pide detener el concurso hasta definir claramente cómo será utilizado este espacio tan importante para todos.
El proyecto completo está proyectado para finalizarse en 2030 y costará alrededor de 91 millones. Incluye reformas significativas: 40 millones para renovar Gesa, otros 28 millones para construir nuevos espacios colindantes y 21 millones destinados exclusivamente al aparcamiento subterráneo con capacidad para 700 coches. Sin olvidar los cuatro millones reservados para mejorar las áreas verdes y dos millones más para soterrar la calle Joan Maragall hacia el Paseo Marítimo.

