En un giro sorprendente, el Ajuntament de Palma ha logrado tramitar, en menos de un mes, dos licencias urbanísticas que parecían condenadas a languidecer durante años. La Gerencia de Urbanismo ha sacado a relucir su colaboración con las Entidades de Certificación Urbanística (ECU), y parece que este nuevo enfoque está dando sus frutos. ¡Quién lo diría!
Nuevas oportunidades para Palma
Estos no son solo números; estamos hablando de la segunda y tercera licencia que se gestionan bajo este modelo en nuestra ciudad. En concreto, la ECU ha dado luz verde a la reforma y cambio de uso de una vivienda en La Vileta, además de permitir la ampliación de otra casa unifamiliar en El Molinar. Todo esto se traduce en progreso real para nuestros barrios.
Las ECU son entidades acreditadas que vienen a ser como los garantes del cumplimiento normativo. Su labor previa asegura que los proyectos estén alineados con la legislación vigente. Esto significa menos tiempo esperando, porque gracias a ellos, el Consistorio puede resolver expedientes en cuestión de uno a tres meses. ¿No es eso lo que todos queremos?
Este sistema no surge por arte de magia; es fruto del esfuerzo del Ajuntament y del marco legal impulsado por el Govern balear. Pero no olvidemos que esta idea ya lleva años funcionando con éxito en Madrid, donde han demostrado que siete de cada diez licencias son gestionadas por estas entidades.
Aún hay mucho camino por recorrer y muchos ojos puestos sobre el futuro urbanístico de Palma. Con tarifas comenzando desde 2.925 euros para obtener esos codiciados certificados, podemos preguntarnos si realmente vale la pena o si estamos tirando el dinero a la basura.

