Este sábado, mientras las lluvias caían con fuerza y el frío se hacía sentir, la realidad para muchos era desoladora. Las calles cercanas a la antigua prisión de Palma han comenzado a ser un refugio improvisado para quienes no tienen hogar. La Associació de Veïns del Parc de Ses Fonts ha alzado la voz, y su presidenta, Yolanda Rodríguez, no se guarda nada: «Hay personas que han empezado a vivir en los portales de la zona», alertando sobre una situación que ya veíamos venir.
Una manifestación que resonó
Todo comenzó el pasado viernes, cuando más de 200 personas se congregaron frente a Sa Presó, gritando contra un desahucio inminente que amenaza con dejar a muchos sin alternativa. Estos vecinos no son solo números; son seres humanos que se verán forzados a dispersarse por barrios como Cas Capiscol, El Amanecer y el propio Parc de Ses Fonts.
A medida que avanza el proceso, entidades como Médicos del Mundo, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), y el Sindicat de l’Habitatge de Palma (SHP), están organizando campañas para recoger tiendas y sacos de dormir. El sábado fue testigo de una escena dolorosa: un hombre durmiendo envuelto en mantas en el portal del número 30 de la Carretera de Valldemossa. Los vecinos, preocupados e impotentes, llamaron a la policía porque «no podían salir».
Aparentemente es solo uno entre cuarenta personas afectadas que ahora se encuentran atrapadas entre las paredes frías del olvido. A pesar del control policial establecido en la única entrada habilitada, estos ex-residentes ya no cuentan con un hogar reconocido según el censo realizado por el Ayuntamiento. Mientras tanto, la administración argumenta motivos de seguridad tras varios incendios recientes. Sin embargo, ¿dónde está la alternativa habitacional? Una pregunta angustiante que queda flotando en el aire.

