La Plaza Mayor de Palma se convirtió este sábado en un refugio para alrededor de 50 personas que, a pesar de la lluvia torrencial, decidieron salir a la calle y gritar: «¡No a la guerra!». Entre risas y un ambiente de camaradería, un grupo de jubilados con acento andaluz caminaba bajo las inclemencias del tiempo, haciendo eco de una protesta nacional que no podía pasar desapercibida.
El agua caía sin piedad mientras los manifestantes se resguardaban bajo las arcadas. Pero esto no fue motivo suficiente para desanimarles. Con lemas claros en contra del asedio que sufren Irán y Gaza por parte de EEUU e Israel, hicieron oír sus voces llenas de indignación. Paul, Anne y Katherine, tres irlandeses muy comprometidos con el mensaje pacifista, compartían su apoyo desde el corazón: «Conocemos a vuestro presidente Pedro Sánchez y estamos completamente alineados en contra de la guerra». Su voz resonaba entre los asistentes como un eco solidario.
Un manifiesto por la paz
Mientras tanto, Juan Carlos Domínguez, portavoz de Parar la Guerra Baleares, se hizo escuchar entre los murmullos del grupo. Leyó un manifiesto que condena abiertamente los ataques de Estados Unidos contra Irán, describiéndolos como una grave violación del derecho internacional. «No hay justificación para los bombardeos que han cobrado vidas inocentes», añadió con firmeza. Con ese tono pasional que contagia a todos a su alrededor, subrayó lo crucial que es mantenerse unidos en esta lucha por la paz.
A nivel nacional, más de 150 protestas estaban programadas el mismo día en distintos puntos del país. Cada rincón pulsaba al ritmo del deseo colectivo por un mundo sin guerras. Organizaciones como PSOE, Podemos y UGT también estaban presentes en Palma, mostrando así que el compromiso social no conoce fronteras.
A pesar del clima adverso y el riesgo palpable ante posibles represalias por parte del gobierno estadounidense —Paul mencionaba preocupaciones sobre ser reconocidos— el espíritu solidario brillaba entre todos ellos. La geopolítica puede cruzar fronteras y afectar nuestras vidas cotidianas; sin embargo, hoy aquí están luchando por algo más grande: la paz en Oriente Medio.

