La situación en Sa Presó, la antigua prisión de Palma, está que arde. Alrededor de 200 residentes están en pie de guerra ante un inminente desahucio que los dejará sin hogar. Gema, una de las afectadas, lo tiene claro: «Vamos a acampar en el parque o nos iremos a un portal del barrio». Y es que no hay alternativas habitacionales a la vista, algo que provoca indignación. Ella y su marido trabajan, pero se encuentran atrapados por unos alquileres desorbitados: «¿900 euros cada uno? ¿Y después qué como?», grita Gema con rabia.
Un grito colectivo contra la injusticia
Mientras tanto, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y Podemos han hecho acto de presencia este miércoles para visibilizar una problemática que no podemos ignorar. Ángela Pons, portavoz de la PAH, lanza una advertencia clara: «De aquí van a desahuciar a más de 200 personas y sumando los afectados de Son Bordoy, serán más de 500 los que se queden sin techo». Es escalofriante pensar en tantas vidas en juego.
Afuera, el parque frente a Sa Presó ya empieza a parecerse más a un campamento que a un espacio público. Sacos de dormir y cartones empiezan a ocupar cada rincón mientras algunos luchan por evitar los controles policiales en la entrada. La concejala Lucía Muñoz también alza su voz contra las palabras hirientes de Marga Prohens, presidenta del Govern, quien ha etiquetado como okupas a quienes solo buscan un lugar donde vivir dignamente.
Gema asegura que el Ajuntament les ha mentido: «Dicen que están buscando casas y habitaciones que no existen». En medio del caos encontramos a Abdul, un joven soñador de 18 años. Estudia para ser electricista y tras salir del centro juvenil se ha visto forzado a refugiarse en Sa Presó. «Sin familia no me queda otra opción; necesito encontrar trabajo para poder alquilar algo», comparte con nosotros su historia.

