En la calle Margalida Caimari, justo al lado del Parc de Ses Estacions, se encuentra el emblemático Café Barroco. Este lugar ha sido mucho más que un simple café o restaurante; ha sido el refugio donde varias generaciones de palmesanos y mallorquines han creado recuerdos. ¿Quién no ha pasado horas jugando a juegos de mesa mientras saboreaba unos deliciosos pa amb oli, nachos o crepes?
Un legado que puede desaparecer
Sin embargo, la triste noticia ha llegado. Los dueños han decidido traspasar este rincón tan querido y han anunciado que, si no encuentran un nuevo propietario antes del 3 de mayo, tendrán que cerrar sus puertas para siempre. En redes sociales, colgaron un cartel llamativo con el mensaje ‘Se traspasa’ y un número de contacto para aquellos interesados. “Si alguna vez pensaste: ‘Tenemos que ir un día al Café Barroco’, ese día es ahora”, dicen en su Instagram. Con nostalgia, explican que tras muchos años llenos de partidas interminables y risas desbordantes, llega el momento de iniciar una nueva etapa.
A pesar del inminente cierre, el café seguirá abierto mientras buscan un sucesor. “Este es el momento perfecto para venir a saludar o revivir esos momentos”, invitan a todos los clientes. Con una emotividad palpable, añaden: “Nos encantaría ver el bar lleno una vez más con toda la familia Barroco”. Desde su apertura en 1992, este lugar ha navegado por todo tipo de situaciones difíciles como la pandemia que tanto golpeó a la hostelería.
Pero lo cierto es que el Café Barroco siempre ha tenido su magia propia. Aquí no solo se servían cafés; también había espacio para sesiones de hipnosis y espectáculos de magia. Un lugar único donde cada rincón contaba historias, donde los juegos de mesa eran protagonistas y donde cada risa resonaba con fuerza.
Ahora queda la esperanza de que alguien recoja este legado y continúe ofreciendo esa locura encantadora que tantos buenos momentos nos ha regalado.

