Cuando cae la noche, la antigua oficina bancaria okupada en Avingudes se convierte en un escenario inquietante. Este lugar, que ya tiene su historia dentro del mapa de la okupación en Palma, se llena de sombras y luces misteriosas. La zona, situada cerca del colegio Sant Agustí, atrae a varias personas que parecen tener mucho que ocultar.
Un entorno tenso y desconcertante
Desde el exterior, lo primero que llama la atención es un cartel que advierte sobre videovigilancia. Sin embargo, eso no ahuyenta a quienes entran y salen de este edificio con una cerradura ahora sellada. Al mirar más de cerca durante las horas nocturnas, dos focos de luz brillan intensamente desde el interior, dejando a los vecinos con un sabor amargo en el estómago.
Recordemos que este espacio ha sido foco de conflictos previos y es bien conocido por generar desasosiego entre los residentes cercanos. Durante los días más oscuros de la pandemia, los habitantes del barrio intentaron tapiarlo para poner fin a la presencia incesante de algunas personas desalojadas del Parque Pocoyó, no muy lejos de allí.
A día de hoy, se estima que hasta una veintena de personas podrían habitarlo, repartidas por las antiguas oficinas y despachos que aún cuentan con suministro eléctrico. Las imágenes tomadas en la noche del pasado martes muestran claramente señales vivas donde antes había solo abandono.
Los vecinos recuerdan cómo aquellos que okuparon el lugar han mostrado actitudes hostiles e incluso violentas en ocasiones pasadas. Antes del verano pasado decidieron cerrar sus puertas para evitar intrusiones no deseadas. Y así queda reflejado: el abandono se asoma por las pintadas desgastadas mientras luces intermitentes revelan un clandestino ir y venir entre aquellas paredes olvidadas.

