La situación en la vieja cárcel de Palma se ha convertido en un verdadero drama humano. Este miércoles, el Ajuntament ha comenzado el proceso para identificar a los okupas que aún residen allí, pero desde Médicos del Mundo, la ONG no se queda callada y alza la voz ante lo que consideran una grave falta de previsión y planificación.
En este antiguo centro penitenciario, que está a las puertas de ser demolido para dar paso a un proyecto de viviendas, viven cerca de 250 personas. La mayoría lucha con problemas de salud física y mental, además de enfermedades crónicas. Sin embargo, a pesar del aumento preocupante del sinhogarismo, el Ajuntament no ha habilitado recursos ni plazas suficientes para hacer frente a esta situación. ¿Qué va a pasar con estas personas? Desde Médicos del Mundo advierten que el desalojo no solo les dejará sin hogar, sino que también los condenará a vivir en una realidad llena de inseguridad y mayor exposición a la violencia y exclusión.
Una advertencia urgente
El frío ya está presente en nuestras calles y esto solo agrava las condiciones de salud para quienes están por ser desalojados. Ellos merecen más que un simple número en un censo; representan vidas reales con historias dolorosas tras ellos. La ONG recuerda que el sinhogarismo no es solo una cuestión habitacional; es una vulneración clara del derecho a una vivienda digna. Todo esto representa un retroceso en nuestros esfuerzos hacia una comunidad más inclusiva y saludable.
Médicos del Mundo insta al Ajuntament a tomar medidas urgentes. Necesitamos alternativas habitacionales ahora o, al menos, aplazar este desalojo hasta contar con garantías adecuadas para estas personas. Es posible encontrar soluciones si hay voluntad política y planificación responsable detrás.

