El pasado martes, un grupo de operarios de Infraestructures y Emaya se lanzó a la tarea de trabajar en las escaleras que dan acceso al mirador de la Catedral de Mallorca. Todo esto después del cierre temporal que se decretó el lunes por la tarde, cuando unas preocupantes grietas hicieron sonar las alarmas. La situación era crítica; tuvieron que apuntalar las escaleras para asegurar su estabilidad. Pero, ¿qué ha llevado a esta situación tan alarmante?
Un panorama preocupante
Los técnicos comenzaron a colocar vallas en la zona para evitar el paso de los transeúntes, mientras tanto, el equipo de Urbanisme se encontraba realizando un informe detallado sobre el estado real de estas escalinatas y, por supuesto, sobre el origen de esas grietas que nos han dejado con los pelos de punta desde el lunes. Fuentes del Consistorio han indicado que este informe debería estar listo en breve, lo cual es un alivio porque queremos ver esas reparaciones empezar cuanto antes.
Pero eso no es todo. Ese mismo día, los operarios de Emaya estaban allí por otra razón: reparar un colector situado justo en esa misma escalinata. Fue precisamente su intervención la que reveló una grieta alarmante y obligó al Ajuntament de Palma a tomar medidas drásticas. Al caer la tarde del lunes, hasta los Bomberos tuvieron que intervenir para precintar la zona y garantizar la seguridad. Y pensar que esta escalera es uno de esos puntos icónicos donde los turistas siempre hacen parada antes de explorar el Casc Antic y la majestuosa Catedral.
Los estribos afectados tienen pequeños rellanos y dos cubículos interiores ya cerrados al público. Curiosamente, este tramo específico fue añadido por el arquitecto Gaspar Bennàssar durante una reforma que inauguró Alfonso XIII; sin duda un legado arquitectónico importante pero ahora lleno de incertidumbre. Desde el Consistorio aseguran que «el resto del entorno no presenta ninguna afectación», aunque aún no hay fecha concreta para reabrir.
Aquí estamos nosotros, como siempre; esperando respuestas y soluciones mientras vemos cómo se deteriora uno de nuestros patrimonios más queridos ante nuestros ojos. Ojalá pronto podamos volver a disfrutarlo sin preocupaciones.

