Los últimos días han sido un verdadero espectáculo de la naturaleza en Mallorca, con unos vientos que no han dado tregua. La fuerza del aire ha hecho su magia y, ¡vaya si lo ha hecho! La arena de Playa de Palma se ha decidido a invadir el paseo marítimo, llegando incluso a la primera línea. El resultado es que amplias zonas del pavimento peatonal han quedado cubiertas por una capa dorada de arena, rodeando las palmeras como si fueran tesoros olvidados.
Preocupación entre vecinos y comerciantes
En algunos puntos, la situación es tan evidente que parece que estamos caminando sobre un desierto en plena ciudad. Y es que, con cada racha intensa de viento, este polvo arenoso vuela desde la playa hacia el interior, como si quisiera hacerse notar. Pero aquí no acaba todo; recordemos que hace poco se retiraron los muretes de contención y ahora la arena encuentra su camino sin obstáculos. Ya se vivió un episodio similar hace unas semanas y los residentes están inquietos.
«No lo podemos tener todo. Quitaron el muro y se acabó el consumo de alcohol, pero ahora nos quedamos sin protección contra la arena», comentaba un comerciante preocupado por lo que podría venir con el invierno aún presente. Y es que no solo son molestias estéticas; hay una sensación palpable de vulnerabilidad ante las inclemencias del tiempo. Sin duda, estos episodios hacen reflexionar sobre cómo queremos convivir con nuestro entorno costero.

