En el corazón de Palma, el regidor de Urbanismo, Óscar Fidalgo, ha deslumbrado a todos al anunciar que su departamento ha logrado conceder una licencia de obras en solo un mes. Este hito se debe a las Entidades Colaboradoras Urbanísticas (ECUs), organizaciones privadas que hacen las veces de intermediarias entre particulares y la administración para acelerar esos engorrosos trámites burocráticos.
Fidalgo compartió su entusiasmo este martes, señalando que «hemos cruzado una barrera psicológica», algo impensable hace no tanto tiempo, cuando los plazos alcanzaban hasta dos años. Ahora, asegura que los tiempos se han reducido drásticamente a solo «entre uno y tres meses». Pero no todo es color de rosa; desde el PSOE han levantado la voz y critican duramente este anuncio, argumentando que el registro para esta licencia comenzó hace siete meses.
Un sistema cuestionado
El concejal se defendió explicando que esta agilidad es crucial para descongestionar a los funcionarios de su área. Fidalgo también hizo referencia al éxito del sistema en Madrid, donde actualmente el 70% de las licencias son gestionadas por ECUs. Sin embargo, Pepe Martínez, del PSOE, no se quedó callado y aseguró que este modelo favorece a quienes pueden permitirse pagar estos servicios: «los ricos siempre tendrán acceso antes», afirmó.
Aunque desde el Ajuntament sostienen que desde la entrada al registro hasta la concesión ha sido cuestión de un mes, muchos ciudadanos sienten que este nuevo enfoque en Urbanismo deja atrás a aquellos con menos recursos. La primera licencia otorgada bajo este esquema fue para una vivienda unifamiliar cuyo coste supera el millón y medio de euros en el mercado inmobiliario. ¿Es esto lo justo? La pregunta queda flotando mientras algunos celebran y otros lamentan.

