El pasado jueves, en una velada marcada por la inauguración de una exposición en el Casal Solleric, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, lanzó un claro mensaje a los sindicatos policiales: «Este alcalde no admite ni amenazas ni presiones». Esta declaración vino tras recibir a un grupo de representantes sindicales que exigían la inmediata implementación del Plan de Ordenación de la Policía Local. Y es que este planteo ya había sido motivo de tensión la semana anterior durante otra intervención del primer edil.
Un llamado a la unidad
Martínez no se anduvo con rodeos y calificó la movilización como una mera «escenificación», defendiendo el derecho legítimo de los sindicatos a hacer su trabajo mientras él cumple con el suyo. Sin embargo, hizo hincapié en la necesidad de colaboración: «Si trabajamos todos juntos, seguramente alcanzaremos algo mejor para lo que realmente necesitan los ciudadanos. De lo contrario, serán ellos quienes sufran las consecuencias». Un compromiso claro con los ciudadanos y su seguridad que se repite en cada intervención del alcalde.
Sobre cuándo se pondrá en marcha ese esperado Plan de Ordenación, Martínez fue contundente. «¿Ustedes me han escuchado decir que comenzaría el 1 de enero?», preguntó con firmeza, negando haber fijado tal fecha. Aclaró que su intención siempre ha sido implementar el plan lo más pronto posible, pero sin saltarse ningún informe jurídico o administrativo. «Defenderé lo mejor para Palma y su seguridad por encima de todo», afirmó.
No obstante, insistió en que había transmitido tanto a sindicatos como a otros actores implicados que si tienen algo que reclamar, las mesas de negociación están abiertas y son accesibles. «Están recibiendo información actualizada constantemente; no solo diariamente, sino al minuto si así lo desean» concluyó Martínez.

