El pasado 11 de febrero, Palma vivió una jornada intensa, donde la Policía Local decidió tomar cartas en el asunto de los vehículos de movilidad personal (VMP) y las bicicletas. Fue un despliegue masivo dentro de la campaña #PalmaCívica, donde agentes de la Unidad Motorizada y del Equipo Comunitario de Proximidad salieron a las calles con una misión clara: hacer cumplir las normas.
Un balance que habla por sí mismo
Los resultados fueron contundentes. En total, se levantaron 105 denuncias por diversas infracciones. De estas, 72 fueron para conductores de VMP, 14 a ciclistas y otras 19 relacionadas con documentación que brillaba por su ausencia. Además, ¡vaya sorpresa! Se retiraron 19 vehículos de la vía pública; once durante la mañana en Jacinto Verdaguer, sobre todo aquellos que circulaban sin el seguro obligatorio.
Los controles matutinos se llevaron a cabo en zonas clave como las calles Aragón y Manuel Azaña, mientras que por la tarde el ojo vigilante se trasladó a Blanquerna y otras plazas populares. Ahí también se detectaron infracciones como el uso de auriculares por parte de algunos ciclistas, algo que debería estar prohibido.
Desde el cuerpo municipal han dejado claro que esto no es un hecho aislado. Las actuaciones seguirán realizándose periódicamente para garantizar nuestra seguridad y fomentar una convivencia más pacífica en nuestras calles. La normativa es clara: los VMP no pueden circular por aceras o zonas peatonales; hay obligación de casco y seguro con cobertura mínima, además de limitar la velocidad a un máximo de 25 km/h según el tipo de vía.
Aunque esta acción parece haber puesto un poco más orden en el caos del monocultivo turístico sobre ruedas, queda mucho trabajo por hacer. ¿Cuántas veces hemos visto bicicletas o patinetes haciendo lo que les da la gana? Esto solo es un primer paso hacia una Palma más segura para todos nosotros.

