La tensión se respiraba en el aire este jueves en Palma, cuando un grupo de policías locales decidió plantarse ante el emblemático Casal Solleric. Su objetivo: hacer oír su descontento por el retraso en la implantación del Plan de Ordenación, una promesa que, según ellos, ya debería haberse cumplido.
Con chalecos reflectantes y carteles que gritaban mensajes como ‘menos palabra, más protección‘ y ‘las promesas no patrullan‘, estos valientes representantes sindicales se situaron a las puertas del Solleric, justo cuando estaban a punto de comenzar los premios Ciutat de Palma. El alcalde Jaime Martínez estaba invitado y no podían dejar pasar la oportunidad para recordarle que su compromiso era claro: el plan debía estar en marcha desde el 1 de enero. ¿Qué ha pasado? Aparentemente unos trámites burocráticos están frenando su implementación, según palabras de Mercedes Celeste, regidora de Funció Pública.
Afrontando la realidad con valentía
No es la primera vez que los sindicatos hacen sentir su malestar. La semana pasada ya habían mostrado su desacuerdo durante un acto en PalmaActiva, donde incluso decidieron darle la espalda al alcalde mientras hablaba. Se respiraban momentos tensos; pero aquí están nuevamente, luchando por lo que consideran justo.
Es evidente que este tipo de acciones son solo una medida para presionar y conseguir que el Plan de Ordenación vea finalmente la luz. La comunidad debe ser consciente de que esto no es solo un asunto interno; afecta directamente a nuestra seguridad y bienestar. Si hay algo claro es que Palma necesita este plan ya.

