Con un cartel que anuncia su cierre por obras, el emblemático local Can Joan de s’Aigo, situado en la calle Can Sanç, se prepara para tomar un respiro. Pero no nos alarmemos, será solo por unos días. Desde el lunes 16 de febrero hasta el domingo 22, este histórico establecimiento se someterá a unas reformas que, según Pedro Massanet, su gerente, no van a cambiar nada esencial.
«Disculpad las molestias que este cierre os pueda ocasionar», publicaron en sus redes sociales. Y aunque suene como una frase típica, hay algo genuino en ella. Estos días son la oportunidad perfecta para poner a punto el espacio y hacer pequeñas adecuaciones. «A nuestro regreso, podréis seguir disfrutando de Can Joan de s’Aigo como siempre: con calma y tradición», aseguran con una sonrisa.
Una joya gastronómica que resiste al monocultivo turístico
Pese a que los tiempos cambian y muchos locales han sucumbido ante modas pasajeras o tendencias extranjeras, Can Joan de s’Aigo se mantiene firme en su esencia. Este lugar es un bastión contra esa invasión gastronómica que uniformiza nuestras ciudades. Aquí no encontrarás brunch ni productos traídos de lejos; lo auténtico son las ensaimadas recién horneadas y ese chocolate caliente que hace historia desde el siglo XVIII.
A medida que la temporada turística se acerca y el centro histórico empieza a llenarse de visitantes curiosos, Massanet comparte: «En verano vamos a tope. Tenemos grupos de cruceristas e incluso estadounidenses». No es casualidad que salgan en guías turísticas; su reputación está bien cimentada.
Aunque los precios han subido debido al encarecimiento de los ingredientes —el chocolate cuesta casi el doble— han decidido no pasar la factura entera al cliente. La subida ha sido moderada porque quieren seguir siendo accesibles para todos.
Desde aquellos tiempos donde Joan de s’Aigo recogía nieve para hacer los primeros helados hasta hoy, este local ha sabido adaptarse sin perder su esencia. Por eso, aunque cierren unos días para mejorar lo ya bueno, sabemos que volverán más fuertes y fieles a sus raíces.

